sábado, 24 de diciembre de 2016

Memoria del franquismo en Alcantud (Cuenca)

Un saludo, he querido escribirles esta “carta”, en forma de mensaje por internet, para poner mi granito de arena a favor del cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

Soy una persona a la que le gusta viajar por la geografía española, especialmente para visitar los hermosos entornos naturales que tiene nuestro país. Tocaba esta vez visitar la zona de la Alcarria, entre las provincias de Guadalajara y Cuenca, cuando me encontré con lo que ha motivado esta carta y que ahora les relato brevemente.
 
Recorriendo en coche la zona de la Alcarria conquense pasé por una pequeña localidad llamada Alcantud y decidí hacer una parada en la plaza del pueblo para descansar unos minutos y estirar las piernas. Me sorprendió que a mitad de la mañana las campanas de la iglesia empezaran a sonar durante un buen rato, tratándose de un día de diario no festivo. Le pregunté a un hombre mayor, que estaba sentado en un banco, si era vecino del pueblo: me contestó que sí. Entonces, le pregunté por qué razón estaban sonando las campanas y me contestó lo siguiente: «están tocando “el ángelus”, todos los días lo tocan a las 12 de la mañana. Las campanas también dan las horas y las medias horas». Confieso que me sorprende está costumbre, puesto que actualmente todo el mundo dispone de relojes y no es necesario que las campanas indiquen la hora constantemente. Se me ocurrió preguntarle si no les molestaba el ruido de las campanas al sonar tan a menudo y me respondió: «no nos molesta, ya estamos acostumbrados. Llevan muchos años sonando, desde que el Partido Popular gobierna la “Casa Consistorial”, hace más de treinta años».
 
Llegados a este punto me llamó mucho la atención lo de la “Casa Consistorial” y le pregunté al hombre si se refería al Ayuntamiento, me respondió lo siguiente: «sí, ahí está puesto, en el cartelón», a la vez que me señalaba con la mano para que mirara por encima de mi cabeza. Y, efectivamente, había un cartel en el que ponía “Casa Consistorial” en vez de Ayuntamiento. Entonces miré al lado del cartel y vi lo que ha motivado que escriba esta carta.
 
Había una placa muy oxidada que ponía el nombre de la plaza del pueblo: “Plaza del Generalísimo Franco”. Tengo que confesar que sentí como un escalofrío que me recorrió la espalda. Me vinieron a la mente pensamientos del estilo de cómo se sentiría la gente si en algún pueblo de Alemania se encontraran con una plaza dedicada a Hitler, o algo similar. Pero pensé que al estar tan oxidada se trataría de que se habían olvidado de retirarla, simplemente. Entonces me despedí amablemente del hombre con el que había estado hablando, sin comentar nada al respecto, y me puse a pasear por la plaza. Al momento, vi en una pared cercana otra placa, en este caso no estaba oxidada y ponía: “Plaza del Generalísimo”. No se trataba de un olvido, sino de algo deliberado.
 
En ese momento se me ocurrió que, mejor que indignarme y seguir mi viaje sin compartir esta experiencia, podía buscar si había algún símbolo franquista más en este pequeño municipio, fotografiarlo y darlo a conocer, por si sirviese de algo, por si ayuda a que la gente se conciencie de que las leyes están para cumplirlas. Al fin y al cabo, la vida se hace de las experiencias que compartimos los unos con los otros. Entonces busqué por internet el nombre de “Alcantud” y su callejero, y encontré los siguientes lugares de significado franquista:
 
1) “Plaza del Generalísimo Franco”. Que son las dos placas que antes comenté y de las que adjunto sus fotografías.
 
2) “Calle del 18 de Julio”. Pude dar con esta calle y también adjunto la fotografía de una placa.
 
3) “Calle del General Fanjul”. En este caso fui incapaz de dar con la calle, por lo que no puedo adjuntar una fotografía. Así que la única referencia a esta calle es el nombre que encontré por internet. Tampoco pregunté a ningún vecino porque, a excepción del hombre de la plaza, no vi a nadie más y tenía prisa por continuar mi particular viaje por la Alcarria.
 
Tengo que reconocer que el sentimiento que me produjo el paso por este pueblo es el de haber estado en otra época, en uno de esos lugares de la geografía española en los que todavía no ha entrado el siglo XXI. He viajado mucho y nunca había experimentado una sensación de abandono semejante. Supongo que es a esto a lo que se refieren muchas personas cuando hablan de “la España profunda”. En cualquier caso, que esto no sirva de excusa para dejar de visitar el entorno natural de la Alcarria, porque realmente es una región muy hermosa y vale la pena el viaje, a pesar de los hombres…
 
Espero que sepan hacer buen uso de las fotografías y de la información que les mando en esta carta, a poder ser, colgarlas en su página web. También espero que la Ley de Memoria Histórica sea algo más que “papel mojado” y que algún día cercano se retiren de los pueblos de España todos estos símbolos de doloroso recuerdo.
 
Muchas gracias y saludos a quienes puedan leer esta carta.

Viajero anónimo
 



 

1 comentario:

  1. La calle general fanjul por suerte se cambió por Baltasar Abarca, vecino centenario muy querido en el pueblo. Lo de casa Consistorial és relativamente nuevo, toda la vida ha puesto Ayuntamiento en la fechada. Lo del nombre de la plaza da vergüenza y deja de manifiesto el caciquismo que sigue vigente a fecha de hoy.

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